domingo, 2 de abril de 2023

COMPLEJOS

¿Le queda bien la peluca a donpsico? Es una broma, donpsico ya superó hace tiempo su pequeño problema con eso de no tener pelo. La falta de pelo, un defecto físico de algún tipo, alguna falta de destrezas, puede producir en algunas personas un verdadero problema.

Los complejos son una percepción equivocada, o exagerada por parte de la persona, en cuanto a sus características físicas, o de su valía personal.

Muy pocas veces tiene que ver con la realidad de la persona. Muchas veces es la propia persona la que exagera el “problema”, dándole una excesiva importancia, ya que, en la mayoría de las ocasiones, pasa inadvertido para los demás.

 

“Nuestras virtudes y nuestros defectos son inseparables, como la fuerza y la materia. Cuando se separan, el hombre no existe” (Nikola Tesla) 

 

Los complejos generalmente se originan en la niñez, se consolidan en la adolescencia y, si no se superan, se manifiestan en la edad adulta, donde pueden obstaculizar la vida cotidiana de las personas. Las personas con complejos suelen mostrarse retraídas, inseguras o tímidas cuando interactúan con otras personas y esto hace que éstas sientan poco interés por ellas. La persona acomplejada confirma así su idea, de que es poco valiosa, interesante, porque los demás tienden a dejarles de lado.

 

¿Cómo se puede superar los complejos?

 

1.     Refuerza tu autoestima: valórate con tus defectos y virtudes. Tu valía como persona no debe depender de tus destrezas o de tu físico.

2.     Educar: es importante en la educación que se le da a los niños y adolescentes potenciar la idea de que se los quiere por ser como son, independientemente de sus defectos o falta de habilidades.

3.     Averigua cuales son los pensamientos erróneos que te atormentan y que están detrás de tu complejo y cámbialos por otros más ajustados a la realidad.

4.     Combate “tu voz acusadora”: intenta ver la autocrítica que te haces a ti mismo, como una voz externa, a la que deberás rebatir.

5.     “Cuela tus defectos”: es decir, no intentes ocultar tus “defectos”. Tu eres valioso/a tal y como eres: calvo, gordo, tímido, con una mancha en la cara, etc, etc.

6.     Vive la vida con un poco más de humor.

 

“Si no tienes sentido del humor, estás a merced de los demás”

(William Rotsler)


 

sábado, 1 de abril de 2023

ALMADÉN, MINA Y CÁRCEL


 

Las minas de mercurio de Almadén en Ciudad Real constituyeron, junto a las Idria en Eslovenia y a las de Huancavelica en Perú, los yacimientos más importantes de este metal durante siglos. De hecho, un tercio de todo el mercurio que ha utilizado la humanidad a lo largo de su historia, se ha extraído de la mina de Almadén. Dichas minas, ya fueron explotadas desde tiempos de Cartagineses y Romanos, hasta que cerraron su actividad minera en 2003.

Pocos saben que junto a trabajadores libres, había en Almadén, reos que cumplían sus condenas en la mina. Eran los tiempos de dominio español en América, de extracción masiva de plata en aquellas latitudes. Durante siglos se llevó al nuevo continente toneladas de mercurio (en barcos que se llamaban azogueros, porque llevaban el azogue –el mercurio) para el proceso de amalgación. La amalgación, es el método de extracción de metales nobles, como la plata, a partir de sus minerales, que consiste en poner a éstos en contacto con mercurio.

La producción y suministro de mercurio constituyeron uno de los pilares económicos de la hacienda española durante los siglos XVI hasta finales del XVIII, cuando va decayendo la necesidad de mercurio, por la pérdida paulatina de las colonias americanas, de donde se extraía la plata que llegaba hasta España.

Para trabajar en la mina se necesitaba mucha cantidad de trabajadores. Muchos de ellos, la mayoría, cumplían algún tipo de condena. En aquella época había tres destinos para los condenados por algún tipo de delito: las galeras de su majestad en el Mediterráneo, donde servían como remeros; los presidios del norte de África, donde trabajaban, además de otras muchas ocupaciones, en labores de mantenimiento de dichos edificios; y las minas de mercurio de Almadén, como mineros. Las cárceles en el antiguo régimen, eran simples lugares de paso, de espera, hasta ser llevados al lugar donde debían cumplir condena.

La mina era un lugar penoso para trabajar, pues, a los riegos de una actividad de por sí peligrosa, como es la explotación minera de aquella época, había que añadirle la alta concentración de partículas de mercurio y de otros metales que corrompían el aire y que debían respirar los mineros continuamente, al no existir protección respiratoria de ningún tipo. Los problemas físicos más habituales por inhalación eran: temblores, calambres, caída de dientes o problemas respiratorios, entre otros. Esto hacía que la probabilidad de salir vivo de la mina, después de años de condena, era prácticamente nula. Es decir, la condena a trabajos forzados en la mina, como los remeros de las galeras, eran en realidad, una condena a muerte.

 

 

 

PATRÓN DE CONDUCTA TIPO A

 

Hace unas semanas pasó por mi consulta Gabriel (nombre ficticio), de 40 años, aquejado de fuertes dolores de cabeza, tensión arterial alta y problemas para conciliar el sueño. Viene derivado por el médico de su centro de salud, el cual, tras múltiples pruebas diagnósticas, ha descartado cualquier dolencia física que pueda generar dicha sintomatología.

 

Ya en consulta, mi paciente me explica que trabaja como Jefe de ventas en una multinacional y que casi siempre se ve sometido a mucha presión por parte de sus superiores. Además, reconoce, que desde siempre ha sido una persona muy enérgica, impaciente, luchadora, con mucho miedo a fracasar y que ha dado al trabajo un papel central en su vida, dejando de lado algunas aficiones a lo largo de los últimos años.

 

Dice que se presiona mucho a sí mismo y a los demás en la consecución de los objetivos. Se queja de que nunca tiene tiempo suficiente para nada y esto le pone muy nervioso. Apunta que, habitualmente, se muestra ante los demás, demasiado directo y autoritario, e incluso, algo agresivo tanto en su casa, como en el trabajo. Ésta actitud, dice, le está ocasionando más de un problema.

 

¿Qué objetivos nos marcamos con Gabriel?

 

1.     Se trabaja para que el paciente establezca un nuevo patrón de actitudes ante la vida, que le permitan vivir de una manera menos tensa.

2.     Reducir la ansiedad y el estrés crónicos.

3.     Se potencia el desarrollo de actividades sociales y recreativas como una parte esencial de su vida.

 

¿Cómo se hizo?

 

1.     Se identifican y modifican los pensamientos (automáticos y sesgados) que sostienen el comportamiento exigente y acuciante del paciente.

2.     Se trabaja y refuerza para que se centre únicamente en una actividad a la vez.

3.     Reducir el número de horas en el trabajo (horas extras) y compromiso de “apagado de móvil” en unas horas determinadas al día.

4.     Práctica de una técnica de relajación que debía de realizar todos los días.

5.     Realización de una actividad lúdica tres días a la semana.

6.     Se potencia sus habilidades de escucha y empatía para con los demás.

7.     Se le anima a que piense menos en sí mismo y más en los demás. Se le refuerza su decisión de colaborar en una ONG de su municipio una vez por semana.

 

Gabriel, tras un par de meses después de finalizada la terapia, me comentó que se encontraba muy bien de salud: la tensión arterial había vuelto a niveles normales, no tenía dolores de cabeza y dormía muy bien por las noches. Anímicamente se encontraba mejor que nunca, siendo más consciente de las cosas buenas que le rodeaban y tomándose los problemas o dificultades de la vida de una manera más sosegada.

 

“La sabiduría es una tranquilidad del alma que por nada puede ser turbada y que ningún deseo inflama”

-Nicolas Boileau- 


PAREJA